lunes, 21 de junio de 2010

CUESTIÓN DE EDUCAR

Cuestión de Educar


Hoy contamos con una nueva firma en el EducaBlog, el Blog de la Educación Social. Corresponde a Olatz, una chica que acaba de realizar unas prácticas como Educadora en un piso de menores y que ha querido compartir su experiencia con nosostros y, evidentemente, con todos los lectores y lectoras de este espacio. Esperemos que en los próximos episodios de su vida laboral se siga acordando de esta su web. Os dejo con Olatz:

Hace ya unos meses que tuve la suerte de empezar mis prácticas como Educadora de Menores en un hogar de acogida. Anteriormente he trabajado con otros colectivos pero, al igual que cada persona es un mundo, cada ámbito de esta profesión entraña una forma distinta de intervenir y éste especialmente.

En primer lugar, he de agradecer la acogida por parte de un fantástico equipo educativo de profesionales con implicación, dedicación y, sobre todo, vocación en el día a día con los menores ya que, a mi parecer, en esta profesión son pilares y herramientas básicas.

He llegado a formar parte y a sentirme una más del equipo y a tener cada día más claro que elegí bien, que creo en la labor que los Educadores llevamos a cabo y que, a la larga, da sus frutos aunque no con inmediatez y pese a que haya veces que la frustración o la impotencia ante situaciones que se escapan a tu control hagan mella, hay momentos de satisfacción.

Cuando percibes ciertos avances o cuando sientes que en cierta parte has contribuido a que esa persona o ese menor esté mucho mejor que cuando le conociste. Realmente es lo que da sentido a esta labor o, por lo menos, la esperanza de que esto pueda llegar a ser posible.

Aunque también decir que hay momentos de conflicto en que no se atisban los resultados deseados, que los objetivos educativos propuestos se han medio cumplido y ya ni mucho menos esperar cualquier gesto de agradecimiento que no sea por mero interés; aún así, en estos casos, saco una lectura positiva de todo ello.

Pienso que no somos ni sus padres ni sus colegas sino personas que debemos estar de paso en sus vidas (ya que a mi parecer ningún profesional debería ser imprescindible en la vida de estos chavales) que les debemos proporcionar la mejor referencia posible, implicándonos sabiendo dónde están los tan difíciles límites y teniendo presente, por mucho que pese, que hay casos que salen bien y otros no tanto. Tal vez, sea esto una de las cosas que más me ha costado aprender: el hecho de concienciarme que no todas las historias tienen un final feliz .

Por tanto, reflexionado sobre mi paso por el hogar he de decir que me ha hecho crecer tanto a nivel profesional como personal; soy consciente de que todavía me queda mucho camino por recorrer y mucha experiencia por adquirir, ya que, si algo he podido comprobar, es que es en la práctica y en el trato directo es donde se pone en juego toda esa interminable teoría aprendida que muchas veces se derrumba ante la realidad que tienes delante porque, en ocasiones, es tal la realidad con la que se trata que supera con creces lo imaginable.

Si hay algo con lo que cuento y espero seguir contando dentro de algunos años es con la ilusión, las ganas y en ocasiones hasta el sentido del humor para trabajar en este mundo para mí tan complicado que abarca todo lo social.

Así que sólo puedo decir que muchas gracias por dejarme compartir con vosotros esta experiencia tan bonita en este hogar tan especial, que realmente he aprendido cosas que no se enseñan en ningún libro y que sigaís haciendo vuestra labor con el mismo cariño y convicción como hasta ahora.